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A Palavra do Frei Petrônio

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domingo, 1 de novembro de 2015

LA ORACIÓN DEL SILENCIO.

Frei Joseph Chalmers O. Carm.

En el Carmelo hay muchas estrella, pero las más grandes, las más brillantes son Santa Teresa de Jesús  y san Juan de la Cruz. Su experiencia y sus escritos son tan importantes para la historia de la espiritualidad. Pero son tan grandes que a veces,  no se puede ver otra cosa. La espiritualidad Carmelita no empieza con Teresa y Juan. Ellos recibieron la tradición y con genio reelaboraron esta tradición y pasó esta tradición a nosotros.
El corazón de la espiritualidad Carmelita es desde el inicio de nuestra historia, la contemplación. Santa Teresa y San Juan  vivían en el tiempo de la “Devoción Moderna” en que la oración mental era muy importante. Teresa encontró un método de oración mental que le ayudó mucho. Teresa y Juan escriben de la vida espiritual en términos de oración. Por supuesto, la puerta a la contemplación es la oración, pero la contemplación incluye toda la vida.
Claro que vivimos en un mundo de ruido. Hay siempre ruido, radio, Tv., palabras, palabras , palabras. No somos islas aisladas. Todo el ruido entra en nuestras almas. Llevamos con nosotros un gran ruido interior. Cuando vamos a la oración individual, es muy difícil para nosotros estar en silencio. Tal vez nuestra oración es simplemente más ruido. El silencio es difícil para nosotros y tal vez tenemos miedo; entonces llenamos todo el tiempo de la oración con palabras. Es bueno leer, es bueno meditar en el sentido de pensar sobre la Palabra; es bueno hablar a Dios con palabras santas como el Padre Nuestro y Ave María; es bueno hablar a Dios con nuestras propias palabras. Pero hay tiempo para hablar y tiempo para silencio. Ahora quisiera hablar un poquito sobre la oración del silencio y proponer un método de oración del silencio.
Hemos hablado el miércoles sobre el camino de una relación interpersonal. Es siempre importante hablar para continuar la comunicación entre dos personas, pero en una relación buena, el silencio puede ser lleno de significado. Es muy normal en una relación que está madurando que la comunicación se hace más simple con menos palabras. Al inicio, se tiene que hablar mucho, pero después un movimiento de los ojos puede ser suficiente para comunicar mucho.
Tenemos que crecer en la amistad con Dios y no debemos presumir una relación que no existe. Por supuesto que Dios nos ama igualmente, pero nosotros no estamos en el mismo lugar. Cuando hablo de la oración del silencio, no estoy diciendo que el silencio sea todo el contenido de nuestra oración, no necesitamos rezar de varias maneras. Cuando una persona siente la necesidad de más silencio en la oración, necesita un poquito de ayuda.
Hay varios métodos de rezar en silencio. Quisiera hablar solamente de una de esas; es un método que es moderno, pero tiene sus raíces en la riquísimo tradición contemplativa del cristianismo. El método no es complicado; es muy sencillo y al mismo tiempo bastante sutil. Hay cuatro puntos en este método.

1- posición del cuerpo.
Se puede rezar en cualquier ocasión o en cualquier posición. Pero en la larga tradición contemplativa podemos encontrar varias sugerencias. Es importante encontrar una manera para que el cuerpo no sea una distracción durante la oración. Yo tengo dificultad para arrodillarme.
Después de unos minutos no puedo pensar en algo más que el dolor en las rodillas. Entonces para mí, rezar de rodillas no es una buena idea. Para cualquier método de oración de silencio, veinte  minuto  es un mínimo porque necesitamos tiempo para entrar en esta oración.
Para la mayoría de personas es mejor estar sentadas; es más confortable y se puede continuar sentado por todo el tiempo. Los brazos y las piernas en una posición de relax. Rezando con los brazos o piernas cruzadas no ayuda el cuerpo entrar en la oración y así el cuerpo puede ser una gran distracción durante la oración. Todo esto es para iniciar bien .

2- introducir la palabra sacra.
 En este método de oración usamos una Palabra  Sacra. Esta Palabra no tiene que ser sacra en sí misma, pero tiene que ser muy significativa para la persona. La oración consiste en estar en la presencia de Dios y consentir  su acción en nosotros. Es una oración de intención y no de atención; es decir, no es necesario concentrarse en algo sino desear la presencia y la acción de Dios en nuestras vidas. En el silencio introducimos la palabra sacra muy suavemente en el propio corazón. Esta palabra viene de la relación que   tienes con Dios; es una palabra que tú entiendes y que Dios entiende, pero no se necesita que otras personas la entienden.
Según la tradición contemplativa, la palabra sacra debía ser breve. Algunos ejemplos de palabras posibles son: Dios, Señor, Amor, Jesús, Espíritu, Padre, María, Sí. Pero si una palabra es sacra para ti; es decir, significativa puedes usarla en esta oración.
Cuando digo introducir la palabra sacra en tu propio corazón, no estoy diciendo profundizar la palabra, sino aceptar esta palabra dentro de sí sin pensar sobre el significado. No es necesario forzar la palabra; tiene que ser muy suave. No se pronuncia la palabra con la boca ni con la cabeza. No es un mantra. La palabra sacra focaliza nuestro deseo. Se necesita usar la palabra siempre de la misma manera para ayudar al corazón a volver al Señor cuando somos conscientes de que estamos distraídos. Esta es una oración de intención y no de abstención. Nuestra intención es simplemente estar en la presencia de Dios y consentir  su acción en nuestras vidas. Nuestra palabra sacra exprime esta intención y cuando estamos consientes que estamos pensando en otras cosas podemos decidir continuar pensando en esta palabra  o volver a la intención de estar en la presencia de Dios y consentir su acción. Durante esta oración no es necesario hablar con Dios con palabras bellas o tener pensamientos santos; podemos hacer estas cosas en otro momento. Nuestro silencio y deseo valen mucho más que muchas palabras bonitas.
Por medio de esta palabra sacra que hemos escogido, exprimimos nuestro deseo profundo y nuestra intención de permanece en la presencia de Dios y consentir su acción en nuestra vida, una acción de purificación y transformación. Se usa la palabra sacra que es símbolo de nuestra intención y de nuestro deseo; sólo cuando somos conscientes de que estamos pensando en otra cosa. La oración misma consiste en estar en la presencia de Dios sin pensar en algo particular. Es una oración de relación con Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
María, la Madre de Jesús estaba frente a la cruz en silencio, en silencio recibió la vocación de ser Madre de la iglesia. En el silencio pronuncio su “sí” al Padre, uniéndose de esta manera al sacrificio de su Hijo, por la salvación del mundo. María es el modelo para nuestras vidas. Como ella  escuchamos la Palabra de Dios y abrimos el corazón para que Dios nos transforme. Somos creados para Dios; tenemos cavernas infinitas dentro de nosotros. Intentamos llenar estas cavernas con muchas cosas, pero sólo Dios basta.

DIRECTRICES PARA LA ORACIÓN EN SILENCIO

1- Escoger una palabra sacra, como símbolo de la propia intención de consentir la presencia y la acción de Dios dentro de sí.
2- Encontrar una postura física, cerrar los ojos e introducir en silencio la palabra sacra como símbolo de la intención de consentir la presencia de la acción de Dios dentro de sí.
3-Cuando se es consciente de pensar en algo; volvemos suavemente a la palabra sacra.

4.- Al fin del periodo de oración, permanecer en silencio por algunos minutos con los ojos cerrados.

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